Desarrollando al Líder Espírita Juvenil PDF Print E-mail
Written by Comisión de Comunicaciones   
Sunday, 17 January 2010 20:00

Esta fue la temática desarrollada el día sábado 16 de enero, 2010, en la Agrupación Juvenil, en la cual, proyectamos un mensaje a la juventud espírita, sobre la necesidad de forjar nuevos líderes, comprometidos con su fe y con la nación en sí. A continuación, compartimos con todos, parte de la experiencia teórica, que obtuvimos ese día, sin obviar, el enorme caudal de experiencias prácticas, que ese día vivenciamos: 

I. Introducción
Para empezar, nos vendieron una imagen equivocada de los líderes, definitivamente, nos engañaron. La sociedad que nos rodea nos vendió a través de todos los medios –impresos y audiovisuales-- una imagen estereotipada de los líderes, donde nos los presentan como los protagonistas de alguna película en la que jamás les ocurre nada y siempre, al final de la historia, aparecen sonrientes en la pantalla, mientras que a lo lejos se aprecia el sol muriendo entre las montañas. Inmediatamente después aparecen los créditos de los realizadores del filme y quedamos con la íntima sensación de que no estamos refiriéndonos a seres comunes, sino a una especie de súper-hombres y súper-mujeres que jamás cometen errores, a quienes todo les sale a pedir de boca, que superan con facilidad cualquier obstáculo, que no se desesperan a pesar de las circunstancias adversas, y si llegan a sufrir algún ataque que los derriba, se levantan airosos limpiándose el polvo que se adhirió a sus ropas.Pero, no, definitivamente esa no es la realidad de los líderes triunfadores que hay en la tierra. Tampoco es la que ofrecen las tiras cómicas o tal vez los programas de dibujos animados en los que el personaje central puede caer desde un edificio muy alto o quizá recibir todo el peso de un enorme piano, y aunque en el instante quedan aplanados como si se tratara de sellos postales de correo, se restablecen con facilidad y, armados de un sonrisa que nunca abandona sus rostros, reemprenden la jornada...

¿Qué puede pensar el pequeño empresario que lucha una y otra vez por colocar sus productos en el mercado, mientras que la competencia despiadada agota sus esfuerzos para sacarlo del camino? ¿Acaso aquellos que hoy lucen satisfechos en las fotografías de los diarios como productores sólidos y emprendedores no enfrentaron alguna vez y, al igual que él, las mismas dificultades? ¿Y el joven que comenzó a dirigir una agrupación, a vuelta de poco tiempo, observa que las personas a su cargo no quieren atender sus instrucciones y cada quien quiere hacer las cosas a su manera?
¿Usted ha enfrentado una situación similar o probablemente aproximada? Si es así, ¡Bienvenido! a este tema. 

II. LÍDER, ¿yo?
Es lo primero que te preguntas. Pero antes de que brinques de nuevo por no considerarte a ti mismo una persona líder,déjanos presentarte una definición de liderazgo: “la capacidad de movilizar a otras personas para luchar por aspiraciones compartidas”, de manera que, si alguna vez has logrado movilizar la voluntad de alguien para trabajar por algo en común, entonces muy probablemente sí cuentes con el potencial para convertirte en una persona líder. 
Lo malo de la palabra “liderazgo” es que proviene de una tradición empresarial donde las personas líderes son consideradas como las más capaces, las sabelotodo y las únicas que mandan, lo que, además de ser muy individualista, suele concentrar la atención en el “carisma” de las personas y no en sus habilidades. Quizá por esto muchas personas valiosas y con capacidades para el liderazgo se niegan a reconocerse como líderes, pues consideran que es mejor el trabajo en equipo o compartir los esfuerzos y la toma de decisiones que seguir a ciegas a un ser todopoderoso. No obstante, la idea de liderazgo que nosotras queremos compartir contigo es muy distinta. Se trata de reconocer que existen personas que son capaces de mover a otras a la acción y también se trata de reconocer que existen distintas formas de liderazgo. No hay que olvidar que un liderazgo no es sinónimo de puestos directivos, sino un conjunto de prácticas y comportamientos. No en tanto, ser un buen líder significa también ser alguien que sabe ser liderado, es decir, es humilde y obediente.

Así también, podemos afirmar que el bien más preciado de una persona líder es su EQUIPO, ya que éste la complementa y, a la vez, favorece el surgimiento de nuevos liderazgos. Transcribiré la definición de “equipo” de Mark Stanton, uno de los más grandes expertos en Trabajo en Equipo. Dice: “Un equipo es un grupo de personas altamente comunicativas, con diferentes trasfondos, habilidades y aptitudes, con un propósito en común, que están trabajando juntas para lograr objetivos claramente identificados”. La pregunta sería, ¿trabajas en equipo o con un grupo de personas?

III. ¿Qué características tiene un líder?

• Compromiso. Además del compromiso específico con la organización o causa que promueve, un líder debe tener un compromiso inequívoco con el cambio social y una visión clara del futuro por el que lucha.
• Honestidad. Resulta ser la mejor política.
• Actitud positiva. El mundo está lleno de problemas y de gente negativa que no tiene la menor intención de ayudar a resolverlos. Las personas líderes deben irradiar una actitud entusiasta y propositiva, con énfasis en las soluciones posibles, antes que en las dificultades y el derrotismo.
• Seguridad en sí mismo. Esto no significa que una persona líder tenga que saber de todo, sino que tiene suficiente seguridad para pedir ayuda y para admitir sus debilidades. Una persona segura puede admitir por igual reconocimientos, sin caer en la vanidad, así como las críticas, sin derrotarse o caer en el “azote”.
• Confianza en la gente. Una persona que juega un papel de liderazgo debe tener gusto por la gente y confianza en lo que le pueden dar. Un líder que desprecia a quienes le rodean no podría movilizar a la acción ni a sus propios músculos. 
• Dar prioridad al equipo. Aprender a desarrollar un equipo supone no sólo reconocer los talentos y las limitaciones de las y los colaboradores, sino que también requiere adquirir una perspectiva sobre los elementos subjetivos y culturales que cruzan las relaciones humanas de trabajo y de poder, y que inciden en el éxito o fracaso de la interrelación de la dirigencia y su grupo.
• Auto-conocimiento. Ejercer el liderazgo supone antes que nada ponerse de acuerdo con uno mismo, reconocer nuestras características y utilizar en forma constructiva la propia personalidad. La tarea de auto estudiarse aquí y ahora en el campo de las relaciones intergrupales es compleja, pero necesaria. Asumirse como líder exige, además de un entrenamiento en la dinámica grupal, también un trabajo sobre el narcisismo. Un trabajo en la propia subjetividad. Conocer las motivaciones que actúan cuando se asume un papel o posición que implica dirigir a otras personas, saber qué sentimos al estar en el papel de líder y aprender de los propios conflictos es el mejor camino para indagar lo que afecta a las relaciones entre “dirigentes” y “seguidores”.

¿Qué es lo que necesita una persona líder para invitar a otras personas a trabajar por una causa?
La respuesta es sencilla: una persona líder requiere crear y transmitir a las demás una visión del futuro, es decir, requiere mover la imaginación de las demás hacia un escenario ideal que es posible alcanzar en el futuro y que supone mejores condiciones de las que se tienen en el presente. Esto significa que las personas líderes comienzan a trabajar con su mente, con la imaginación, y plantean una imagen de lo que podría ser real si se trabaja para lograrlo. A esta imagen ideal y única del futuro se le conoce tradicionalmente como la visión. Entonces, lo primero que requiere una persona líder es tener una visión y compartirla con las demás personas.

Robert Wong, director de una de las mayores empresas de contratas de ejecutivos del mundo, clasifica los líderes en cuatro grupos:
1. Los que mandan y quieren ser obedecidos: son líderes mediocres. 
2. Los que explican y vuelven a explicar cuantas veces sean necesarias hasta que su comandado entienda: son los buenos líderes.
3. Aquellos que demuestran por sus propios actos lo que sus subordinados hagan: son los grandes líderes. 
4. Los que, por su autoridad intelecto moral, inspiran sus liderados: esos son los líderes supremos.

Jesús fue y continúa siendo, el ejemplo máximo de liderazgo de que la Tierra ya tuvo noticias. El ejerció y ejerce hasta hoy, un tipo de liderazgo que reúne al buen líder, el gran líder y el líder supremo. Explicaba a Sus discípulos las enseñanzas de que era portador, como un buen profesor que desea que sus alumnos crezcan y se tornen educadores también. Demostraba, por sus propios actos, lo que Sus seguidores precisaban hacer para llegar a donde Él llegó. Inspiraba a aquellos que, resolutos, tomaban de su cruz para seguirlo y prosigue inspirando a todos los que hoy desean seguir Sus pasos luminosos.

VISIÓN ESPÍRITA: ¿Usted sabia? ¿Qué la posición que ocupamos en la Tierra puede no ser la misma en el mundo espiritual? Es que en el mundo espiritual sólo es tomado en cuenta la verdadera condición intelecto moral de los seres, y no el cargo o posición que haya ocupado en el mundo. Por esa razón, vale la pena tratar bien a todas las personas, independiente de su posición social, pues nunca sabemos si estamos delante de un espíritu superior o inferior a nosotros.

Seamos buenos líderes, comprometidos con nuestros cargos, trabajos, agrupación, con Honduras y principalmente, con nosotros mismos...

 

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Liderazgo ¿Buscas un Líder? ¡Busca en tu espejo!... 

 

 

 

Last Updated on Sunday, 17 January 2010 23:13